El chino de Plaza de España
Volvimos a buscar el chino sin éxito, hasta que la leyenda cambió y los rumores apuntaban a que el chino había existido pero había cerrado sus puertas. Entonces desistimos para siempre. Pero un buen día a mi amiga la aseguró a su vez una amiga suya que había estado recientemente y que en efecto las empanadillas estaban deliciosas. Esta vez teníamos más datos sobre su ubicación: en el sótano del aparcamiento de la plaza. Allá que fuimos en busca del Dorado, y he de confirmar que no se trata de ninguna leyenda: el chino de Plaza de España existe.
Es un sitio muy cutre (no llega ni al calificativo de restaurante, es un bar un tanto desastroso), y siempre atestado de gente. Nosotros fuimos cuatro personas, nos encontraron un hueco un tanto incómodo (algunos de medio lado) y nos ofrecieron la carta. Como ninguno habíamos estado antes, pedimos un poco a ojo. A la china que nos atendió le pareció poca comida y así nos lo hizo saber con gestos (apenas hablaba español), por lo que casi doblamos las cantidades hasta que se quedó satisfecha (lo cierto es que las raciones son baratas, por lo que pensamos que la cantidad sería escasa). Pero, ¡Ay, amigos!, cuando empezaron a sacar platos de la cocina y a ponerlos en nuestra mesa, en la que ya no cabía más comida, pensamos que con lo pedido podría haber cenado el bar entero. Lo cierto es que todo estaba muy bueno, las empanadillas también (no podría asegurar si son las mejores que he probado, porque la cantidad de comida me desbordaba). Y además nos salió barato: 17€ por cabeza con varias bebidas, cuando podríamos haber cenado por la mitad.
Es un sitio recomendable por la comida, sin esperar ningún lujo en cuanto al espacio, y sin ser muy tiquismiquis con la limpieza (que no digo que no estuviera limpio, pero no lo parecía mucho). Pero eso sí, elegid bien cuándo vais, porque otras veces hemos intentado ir y la cola de gente salía por los pasillos del parking.
Y que la suerte os acompañe a la hora de encontrarlo.
Algunos enlaces que hablan del chino de plaza de España:
http://11870.com/pro/20072
http://degusto.wordpress.com/2008/01/23/chino-subterraneo-plaza-espana/
http://locodelpelorojo.com/2009/01/28/el-chino-de-plaza-de-espana-un-rincon-entranable/
http://www.madridpw.com/planning/chino_plaza_espana
Brunch escandinavo en el Olsen
El local es confortable y amplio (aunque algunas mesas estén un poco pegadas como cada vez es más habitual en los restaurantes en Madrid). El brunch leído en la carta tenía una pinta fabulosa, y lo cierto es que no nos defraudó en absoluto. La primera parte del menú es fija e igual para todo el mundo, y para la segunda parte del menú existen dos opciones. Nosotros pedimos cada uno una distinta, y de esa forma pudimos probarlo todo. Lo mejor del brunch: la polenta, que en principio era lo más arriesgado (es como pedir paella en algún sitio no especializado en arroces, ya intuyes que va a ser una decepción). Y lo peor del brunch, no poder cambiar la copa de cava por una copita de vino; pero claro, entonces no sería un brunch escandinavo.
Como sabía que olvidaría muchas cosas, le hice una foto a la carta, así podéis ver en qué consiste y el precio.
Datos técnicos: Está en la calle del prado 15. Ésta es su página web. Aunque nosotros no lo hicimos, se puede ir con niños pequeños porque no se permite fumar y en algunas mesas cabe perfectamente un carrito (aquí se me nota que Dieguete existe). Los baños son originales y limpios. En cuanto al servicio, nuestra única queja es que fueron lentos (no había prisa en cualquier caso), pero algunos de nuestros vecinos de mesa tuvieron bronca con uno de los camareros (creo que todo el rato el mismo camarero, pero no podría asegurarlo).
Edamame

Probamos el edamame por primera vez en un restaurante fusión de Madrid de los que están tan de moda y nos encantó a todos. Hasta la fecha no lo habíamos llegado a probar, aunque habíamos visto como lo comían con gusto los clientes chinos de un restaurante auténticamente chino que hay en la plaza de Legazpi (a los españoles en lugar de edamame de aperitivo nos ponen aceitunitas, por lo que siempre me había quedado con las ganas).
El edamame consiste en la semilla de la soja, la sirven con la vaina (tiene el aspecto de un guisante, algo más cortito), en cada vaina suelen caber 3 semillas de soja, y mucha sal. El efecto es igual que el de las pipas: comienzas a comer y eres incapaz de parar.
Aunque cada vez lo hemos comido en más restaurantes japoneses, queríamos poder hacerlo en casa. Hace poco descubrimos que lo venden en la tienda del Tokyo-ya, y compramos un par de bolsas. Lo venden congelado, de manera que cuando quieras consumirlo no tienes más que hervirlo (nosotros lo hacemos a ojo) con mucha sal y luego servirlo con bastante sal por encima. Si en lugar de sal fina se le echan escamas de sal gorda, el resultado es mejor.
Y como curiosidad, anexo este vídeo de japoneses consistente en un llavero anti-estrés que es una vaina de edamame (los locos realmente son los japoneses, no los romanos como decía Asterix).
Sudestada
Definición 2: Restaurante encantador situado entre los mejores de Madrid este año pasado por muchos críticos y que se encuentra en la zona de Chamberí. Su cocina es del Sudeste Asiático (tailadensa fundamentalmente, con toques vietnamitas, malayos o filipinos). Sus dueños, argentinos (en concreto de Buenos Aires). Es en Buenos Aires donde tienen otro restaurante con el que consiguieron el éxito previamente.
Pues bien, yo quería hablaros de la segunda definición de Sudestada, ya que finalmente he podido comer allí (no ha sido tarea fácil). El pequeño Paco llevaba bastantes meses intentado reservar, pero todo intento era inútil. La última vez llegaron a aconsejarle que llamara con más de una semana de antelación, porque si no era tarea casi imposible. Finalmente, en Semana Santa conseguimos reservar un día para comer (las cenas estaban completas), y allá que fuimos, más contentos que unas castañuelas. Con los antecedentes que tenía el sitio para mí (uno de los mejores restaurantes de Madrid y encima imposible de reservar), iba preparada para un menú carísimo, pero quedé gratamente sorprendida. Resulta que el local es enano (eso explica en parte lo difícil de reservar), y la carta le va a juego (muy poquitos platos). Pero la media de cada uno de los platos es de 12€, y yo creo que se puede comer perfectamente por veintitantos. Nosotros pedimos el menú de degustación (para una vez que conseguíamos ir, queríamos probarlo todo), que cuesta 30€ y consiste en 6 platos mas postre. Y terminamos encantados con todo lo que probamos, desde el primero al último pasando por el postre. La única pega es el uso alegre del cilantro para aquellos como yo que no lo soportamos y creemos que es una especia del demonio (aunque si les decís que no os gusta os lo pueden quitar) y que el plato picante del final (que puedes cambiar por uno no picante, pero que nosotros quisimos probar porque ellos lo recomiendan) es exquisito pero tan picante que incluso el pequeño Paco tuvo que rendirse.
En fin, que comimos estupendamente bien por un precio razonable y la pena es que sea complicado ir sin haber reservado con bastante antelación, ya que siempre está lleno.
Asador La Abuela
El sábado, en Rascafría (Madrid), y para comer, nos apretamos un cochinillo y un cordero de esos que te dejan sin respiración y con el estómago trabajando a destajo el resto del día. En la foto podéis ver la prueba (eso fue para 6!!!). El restaurante es el asador “La Abuela”, en la calle Abelardo Gallego. Además, y por si esto fuera poco, comimos de entrante unos torreznos de muerte. Un sitio recomendable si vais algún día por esos lares a dar una vueltecita. Y luego, se puede ir andando (una buena idea para bajar la comida) al monasterio de Santa María de el Paular. Al lado del monasterio hay un antiguo parador ahora hotel de la cadena Sheraton, que es precioso, y tomar un café en él es una muy buena opción.
Tomates Verdes Fritos

El sábado, y después del concierto de Vetusta Morla, cenamos en un restaurante que hay justo en frente del Café de la Palma, en la calle de la Palma 63: el Gumbo Yaya.
Es un sitio al que el pequeño Paco tenía ganas de ir hace ya tiempo, (en concreto al restaurante que tiene el mismo dueño en la calle del Pez y que se llama Gumbo a secas).
El creador es el arquitecto (¡arquitecto!) Matthew Scott, nativo de Nueva Orleans, y la comida es fundamentalmente del sur de los Estados Unidos. Nosotros pedimos los platos que habíamos leído que recomendaban las guías, y desde luego nos encantaron:
- una sopa especialidad de Lousiana, y por la cual debe el restaurante el nombre de Gumbo (exquisita)
- Tomates verdes fritos (espectaculares, y además tan nostálgicos!)
- Bonito ennegrecido. Uno de los mejores bonitos (si no el mejor) que he probado en mi vida.
Salimos a 20 euros por cabeza (con 2 copas de vino), nos atendieron muy amablemente en todo momento y además entramos pasadas las 12 de la noche sin ningún problema (no sé muy bien cuándo cerrará la cocina).
En definitiva, que es un sitio para repetir.
Betty Boop
Entré a comer porque estaba yo sola, quería comer algo rápido para seguir con mis visitas de museos y me resultó muy curioso el sitio. Siempre he sentido un poco de fascinación por el personaje de Betty Boop desde que siendo muy pequeña mi abuelo me regaló un cómic suyo. Los cocineros (no sé si se aprecia en la foto) llevaban una redecilla en el pelo que simulaba un peluquín del estilo que llevan los personajes masculinos en el dibujo original. Y mostraban continuamente vídeos por varias televisiones que tenían desperdigadas de este estilo:
Por cierto, la comida me sentó fatal.
Centro Cubano de España

El sabado pasado intentamos ir a comer a El Original, pero ya estaba completo así que tratamos de buscar otro restaurante donde poder dar rienda suelta a nuestro apetito.
Tras muchos dimes y diretes llegamos a la conclusión de probar un cubano, y entre ellos nos llamó la atención el Centro Cubano de España, situado en Claudio Coello 41, Madrid.
Es un local muy curioso, ya que es un primer piso de un bloque de edificios clásico. La comida es cubana, con raciones normales y precios asequibles. No es un restaurante de gourmets, pero resulta recomendable, sobre todo por los Daiquiris y Mojitos, que están tremendos.
Para los noctámbulos decir que tiene bar, con un gran ambiente a partir de las doce o una de noche.
El Original

El miércoles pasado (el de la semana santa) el pequeño Paco me llevó a cenar a un restaurante al que él ya le tenía echado el ojo y le tenía ganas. Está en la calle Infantas 44, quizás alguno hayáis estado antes cuando era el restaurante Wok. El local es precioso, decorado con buen gusto, amplio, muy luminoso. La carta se compone de platos de cocina española muy sugerentes, aunque quizá las opciones no sean demasiadas. El precio es muy asequible, la media de los segundos ronda los 9 ó 10 euros con el IVA incluido (cosa que yo personalmente valoro, porque cuando los precios vienen sin el IVA tengo la sensación de que son unos timadores). Se puede cenar perfectamente por unos 15 euros, algo más si pides vino. Las únicas pegas que tiene el sitio son que las raciones no son muy grandes (para algunos puede ser una pega gorda) y que los platos, tan sugerentes en la carta, cuando los comías no eran tan maravillosos (al menos nuestra elección). Pero la relación calidad precio es muy buena.
Los camareros y el maitre nos trataron fenomenalmente, pero recomiendo reservar, porque no sé por qué extraña razón, aunque el restaurante tenía muchas mesas vacías, no aceptaban a nadie sin reserva.
La burbuja que ríe.......BUAAAGH!!
Llego con retraso, para variar, es por turnos,....primer fallo, está hasta arriba sin espacios en los pasillos,.... segundo fallo, el ambiente cargado, mucho humo. Consigo localizar a mis "amigos", saludo, y me siento.....en un taburete,.....tercer fallo. Han pedido unos menús, sirven sin criterio, a unos les caen un costillar y huevos rotos, a otros quesos y una especies de San Jacobos que, bueno....sí, se les puede llamar así, por la forma. Por mi zona ni un mejillón ni una chirla. El servicio es un caos, .....cuarto fallo. A mitad de cena se pide más sidra, y la traen al final cuando estamos pagando,.....quinto fallo. Nos achuchan para que salgamos de allí cuanto antes, le toca al siguiente turno, ....sexto fallo. El ultimo e imperdonable fallo es el p... gaitero que no hace mas que j.... la cena. Gracias a su implacable continuidad, tenemos que hablar a gritos. Para una pequeña muestra de folklore asturiano, bastaba con 5 minutos de gaita, pero el buen hombre se anima y esta toda la cena. La gente es incapaz de oírse entre ellos, el local se empieza a atestar y lo único que me apetece es salir de allí. Por si fuera poco el precio no es especialmente barato para la mierda de comida que nos han dado.
Como veis me ha gustado un montón este lugar, espero no volver nunca.
L'Spirale (del demonio)
La historia ocurrió tal y como la cuento a continuación.
Un sábado de hace pocos meses, el pequeño Paco y yo reservamos en un restaurante napolitano con comida del sur de italia llamado L'Spirale, sito en la calle Alcalá pegando a Cibeles. La noche empezó bien. Cuando llegamos tenían nuestra mesa reservada y disponible, el maître en persona nos atendía y la carta tenía un aspecto bastante apetecible.
No recuerdo qué pedimos de primero para compartir, pero fue algo normal y aceptable. De segundo, yo pedí una pasta con salsa de trufas (muy sugerente en la carta) y mi santo* pidió un risoto de pato (es cierto que pedir un risoto puede ser tan arriesgado como pedir una paella en según que sitios, pero estábamos es un restaurante que a priori nos daba garantías).
Bueno, pues la pasta estaba peor que la pasta fresca preparada de 'El Pavo' y el risoto era uno de los peores arroces que he comido nunca (no cuentan los del comedor del trabajo). Algunos conoceréis la historia de aquella vez que se me ocurrió hacer arroz cocido y lo que conseguí fue una pasta amarillenta y uniforme. Pues mi pasta de arroz estaba mejor.
Mi santo, muy eduadamente, llamó al maitre y le dijo que no le gustaba el arroz, y que por favor le trajeran una pizza (pensamos que eso sería acierto seguro, después del fracaso del risoto y de la pasta). En ningún momento dijimos que fuera culpa del cocinero, simplemente que no le gustaba y que trajera otra cosa, pagando nosotros, por supuesto.
Lo que vino a continuación lo recuerdo como a cámara lenta. De repente, un señor que resultó ser el chef vino a nuestra mesa y empezó a pegar gritos en italiano. Entre improperios del estilo de "PORCA MISERIA" conseguimos entender que nos decía:
1.- Que la estrella que llevaba bordada en el pecho y que se golpeaba con la mano no se la habían regalado.
2.- Que el risoto no estaba malo, que era un risoto francés (¿?), que es distinto del italiano, y que nosotros no entendíamos nada de cocina.
Con respecto al primer punto, supusimos que quería decirnos que eso que llevaba bordadito en el pecho era una estrella Michelín, lo cual no lo dudo, pero no se lo habían dado por ese restaurante ni por asomo.
Con respecto al segundo punto, es curioso que en un restaurante italiano pidas un risoto y resulte ser un risoto francés, y que encima está malísimo (¡estos gabachos!). Pero es que además, tiene que gustarte el risoto francés, porque si no, sale un energúmeno de la cocina a pegarte gritos en medio del restaurante.
Lo peor de la historia no fue eso, porque locos hay en todas partes y el gremio de los cocineros no iba a ser menos. Lo peor fue que el maître desde ese momento desapareció cual comadreja, y envió a atendernos a un camarero que era un chavalillo y que temblaba el pobre de verguenza.
Al principio me quedé con la boca abierta y sin saber qué decir, pero según lo fui pensando, me fui poniendo roja de indignación, y mi aspecto se asemejó a éste:

Estuve a punto de entrar en la cocina a decirle al italiano furioso cuatro palabras, y eso para mí es estar muy enfadada. Pero Paco pequeño supo contenerme. Lo que sí exigimos fue que el maître apareciera y cantarle las cuarenta. Se excusó diciendo que 'ya conocen ustedes cómo son los cocineros' (como si hablara de un artista del estilo de Dalí). Y acabó confesando que el risoto en concreto había sido rechazado en más ocasiones.
Como dije al principio, no aconsejo este restaurante para comer bien, pero para tener una experiencia distinta puede ser una buena opción de sábado noche (otros van a los toros). Pero eso sí, si vais, tenéis que pedir el risoto.
P.D.: La pizza del Telepizza está mejor que la que nos trajeron.
* Homenaje a mi adorada Elvira Lindo; siempre quise decirlo desde que se lo leí a ella.
